44. El origen del sonido

44. El origen del sonido

NOTA: Transcripción del texto del vídeo, lo puedes traducir a otros idiomas con un traductor.

Saludos MetalHeads.

La idea de escribir este post número 44 de Romera Brass ACADEMY 

salió a partir de un músico que vino a mi taller para que le ayudara con un pequeño problema que decía que tenía.

Me comenta que estaba muy preocupado porque desde hacía unas semanas se le cortaba el sonido y todo le costaba mucho más de tocar.

¿Y que es lo primero que pienso??

que la boquilla ya no le funcionaba bien y por eso vino a verme, para una boquilla personalizada Custom y así solucionar el problema.


(Abro un pequeño paréntesis.
Es un muy buen músico y tengo su permiso para comentar este caso sin decir su nombre, claro.)

Muchas gracias Paco o no no Paco no

Imagina la escena,

Se puso a tocar y el sonido que salía del instrumento realmente era muy, muy pobre.
Solo conseguía que sonara un poco más si tiraba muchísimo más aire. Con más fuerza 


Probamos varias boquillas, diferentes medidas, formas de aro… copas, probamos de todo.


y el resultado era prácticamente el mismo.

Entonces hicimos una prueba.

Pusimos solo el aro, sin la copa, para poder ver cómo le vibraba el labio, ya que empecé a sospechar que el problema no era la boquilla.

Y ahí me di cuenta de dónde estaba realmente el problema.

Le era prácticamente imposible hacer vibrar el labio.

Me comentó que durante las últimas semanas había tocado muchísimo y llegamos a la conclusión de que, sin darse cuenta, el labio se le había ido poniendo más duro y rígido.


Y entre bromas y más conversación que tocar, llegamos a una conclusión:

Más que un labio… parecía una patata.


En el capítulo Nº42 ya hablé de que cuando aparece un problema tocando, se tienen que analizar muy bien las causas, ya que no siempre el problema es la boquilla.

También pueden ser problemas técnicos o físicos.

Esta introducción tan larga me viene bien para centrar el tema de este blog.

Hasta ahora en Romera Brass ACADEMY hemos hablado básicamente de boquillas.
Pero hay algo mucho más importante que la propia boquilla.

El origen del sonido.

Porque en el ejemplo anterior hemos visto algo muy claro:
el problema no era la boquilla.

Era el labio.
Era un problema físico.

Y puedes tener la mejor boquilla del mundo…de oro con diamantes
que si el labio no vibra, no va a salir absolutamente nada por la campana de tu instrumento.

Ni sonido.
Ni música.
Nada.

Sin más… ¡comenzamos!

Cuando empecé a tocar el trombón y casi no conseguía sacar ningún sonido, mi primer profesor que aún recuerdo,

siempre me decía:

“Sopla… sopla… tira aire con fuerza.”

Y detrás de esta expresión, que todos hemos escuchado alguna vez, o muchas veces en realidad lo que nos estaba diciendo era:


“Tira el aire con fuerza para que el labio empiece a vibrar y aparezca el sonido.”

Para que se produzca un sonido, no solo en un instrumento de viento metal sino prácticamente en cualquier cosa que genere sonido, necesitamos 3 elementos.

Tres elementos que, cuando uno se pone en marcha, activa a los otros y juntos hacen que aparezca el sonido.


Primero necesitamos una masa. Cómo puede ser este bol Tibetano.

Una masa que tenga cierta elasticidad para que pueda vibrar.

Y después necesitamos una fuerza suficiente que haga vibrar esa masa elástica.

 

Si trasladamos esto a los instrumentos de viento metal, verás que para producir una nota en nuestro instrumento es exactamente lo mismo, que con el vol Tibetano.

La masa… es el labio.

La elasticidad… es la flexibilidad del propio labio.

Tiene fuerza se puede estirar, contraer y por último tenemos el aire que es la fuerza que hace vibrar esta masa que es el labio.


Ya tenemos los tres elementos necesarios para empezar a producir sonido en el instrumento.

En el caso anterior que hemos visto, la causa de la falta de sonido era que el labio, es decir, la masa, había perdido elasticidad.

Y por eso el sonido era pobre y necesitaba muchísimo más aire, más fuerza, para conseguir vibrar.


Seguro que a ti también te ha pasado.

Hay días que, con muy poco aire, sale un sonido limpio y fácil.

Y otros días intentas hacer exactamente lo mismo…
pero necesitas mucha más fuerza y aun así el sonido ya no es igual de limpio.


En realidad, muchas veces lo que ocurre es que el labio ya no tiene la misma elasticidad y la vibración cambia completamente.

Por eso es muy importante cuidar la elasticidad del labio

El cantante se pone una bufanda para cuidar la voz.

Y nosotros muchas veces nos ponemos crema de cacao en el labio casi sin pensarlo.


Pero en el fondo estamos haciendo algo muy parecido:
intentar que el labio esté más hidratado, más flexible y pueda vibrar mejor.

Así que cuidar el labio, mantenerlo hidratado… y por qué no, mimarlo con muchos besosssss… también puede ayudarte a conseguir una mejor vibración y, como consecuencia, un mejor sonido.

En este capítulo hemos visto cómo algo que parece muy técnico y complicado… en realidad es algo que hacemos cada día sin pensar demasiado en ello.


Aplicar una fuerza, el aire, sobre una masa elástica, el labio, para generar una vibración y producir un sonido.

Y aunque parezca una cosa muy simple…
ahí es donde empieza realmente la magia de tocar un instrumento de metal.

“Te propongo que después de este capítulo revises:
¿Cómo estás cuidando realmente tu labio?

Porque muchos músicos trabajan muchísimo la fuerza…
pero muy pocos trabajan la elasticidad.

Y como hemos visto hoy,
sin elasticidad no hay una buena vibración.

Descansos, recuperación, ejercicios de flexibilidad…en realidad cómo un deportista que cuida su cuerpo, nosotros cuidamos del labio
¿lo estás trabajando de verdad?
¿O solo aprietas más cuando las cosas te no funcionan bien?

Quizás ahora sea un buen momento para revisarlo.”

Soy Toni Romera y espero tus preguntas y comentarios.

Saludos y mucha música

Información adicional:

🔗Capítulo Nº 40. ¿Qué papel juegan el labio y los músculos que lo rodean cuando tocamos un instrumento de metal?

🔗Capítulo Nº 42. Problemas, Técnicos, Físicos, Boquilla

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